Revista Brasileira de Ciências do Esporte Revista Brasileira de Ciências do Esporte
Artículo original
De las rivalidades a la violencia del fútbol en Colombia
From the rivalries to the violence of the football in Colombia
Das rivalidades à violência do futebol na Colômbia
John Alexander Castro Lozano
Universidad Antonio Nariño, Programa de Licenciatura en Ciencias Sociales, Bogotá, Colombia
Recebido 15 Agosto 2017, Aceitaram 23 Julho 2018
Resumen

El fútbol es un deporte multitudinario y tiene en sus hinchas uno de sus principales soportes. Ellos se han reunido de diferentes formas y las barras bravas son los Grupos Organizados de Hinchas (GOH) más destacados en Colombia pues lograron visibilizarse a través de conductas violentas. El propósito del artículo es mostrar que la identificación de los hinchas con un equipo permite constituir, por medio de la competencia deportiva, las rivalidades y, además, la radicalidad de las barras bravas las transformó en enfrentamientos (verbales y físicos), denominados entre sus miembros como combate. Los hinchas que participen serán reconocidos por manifestar su aguante. Este tipo de expresiones se pueden comprender como manifestaciones violentas en el contexto del fútbol.

Abstract

Football is a massive sport on which supporters’ clubs are one of its keystone pillars. Supporters’ groups have different shapes, between them “Barras bravas” are the most notorious because they stood out with his ‘festive behaviour’ and violent attitudes. This paper seeks to demonstrate that the fan empathize with the Football club allows to develop – using the sport competition – the Football rivalry and, besides, the live of the “Barras bravas” turned this rivalry in verbal and physical confrontation named, between them, as “combate” (kind of competition). Those who participate on “combates” are recognized because they showed his “aguante” (kind of resistance). This kind of expressions can be understood as violent attitudes in the Football life.

Resumo

O futebol é um esporte de massa onde os seus torcedores resultam ser um pilar importante. Eles se agrupam de maneiras diferentes, desses grupos surgem as torcidas organizadas, desse jeito conseguiram ser reconhecidos por seu jeito, por seu comportamento festeiro e comportamento violento. Portanto, o objetivo deste artigo é mostrar como o torcedor por meio de um time pode chegar a apresentar uma rivalidade, confrontos entre seus membros como o “combate”. Aqueles que participarem serão reconhecidos por demonstrar sua “aguante” (a resistência). Tais expressões podem ser entendidas como manifestações violentas no contexto do futebol.

Palabras clave
Fútbol, Aguante, Violencia, Barra brava
Keywords
Football, “Aguante”, Violence, “Barra brava”
Palavras-chave
Futebol, “Aguante”, Violência, “Barras bravas”
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Introducción

El fútbol es un deporte que se ha popularizado a lo largo y ancho del planeta y alcanzó esa trascendencia gracias a los hinchas, quienes están presentes acompañando a su equipo, partido tras partido. Los hinchas se transformaron a lo largo del siglo XX y algunos de ellos desbordaron la pasividad del espectador, convirtiéndose en actores principales del encuentro futbolístico pues se han autodenominado el jugador número 12, ratificando su identidad futbolística mediante actos festivos y conductas violentas. Aunque son los comportamientos violentos los que han llamado la atención de medios masivos de información y son las autoridades oficiales quienes buscan prevenir este tipo de actuaciones, especialmente en los estadios, protagonizadas por integrantes de Grupos Organizados de Hinchas, usualmente denominados como barras bravas1 en Hispanoamérica. En la década del noventa en Colombia, surgieron estos colectivos, radicalizando las rivalidades futbolísticas, al hacer recurrentes los enfrentamientos (verbales y físicos) entre sus integrantes.

La agresividad de las canciones de los hinchas y los frecuentes enfrentamientos físicos entre las barras bravas permiten la visibilización de un tipo de violencia en el contexto del fútbol. Por lo tanto, este artículo pretende responder las siguientes preguntas ¿Cómo las rivalidades futbolísticas se pueden transformar en comportamientos violentos entre los integrantes de las barras bravas? ¿Cómo perciben la violencia los hinchas que integran los Grupos Organizados de Hinchas? Aunque es necesario señalar que la complejidad, la diversidad y la profundidad de la violencia no ha permitido obtener respuestas únicas y definitivas que respondan sobre su origen, sus causas, sus protagonistas y su finalidad. Además, se ha acostumbrado a señalar, únicamente a los integrantes de las barras bravas como los actores principales, dejando a un lado a otros actores involucrados. En consecuencia, es posible afirmar que no posee un único significado pues depende del contexto en el cual se presente, quién la ejecute, quién la sufra, quién la criminalice y la judicialice.

Por último, este artículo se construyó a partir de la presencia frecuente en distintas actividades de Blue Rain de Millonarios en Bogotá, entre febrero de 2016 y mayo de 2017. El trabajo de campo etnográfico, es decir, la observación-participante y las conversaciones, siguiendo a Guber (2001), pretenden indagar sobre qué es lo que hace, comprender cómo lo hace y exponer el valor y la importancia que posee aquello qué hacen, en este caso los hinchas que integran una barra brava. En otras palabras, de lo que se trata es de descubrir, comprender e interpretar el mundo cotidiano de las barras bravas, reconociendo la clasificación que los mismos integrantes de este grupo social le otorgan a aquello que hacen. Así tuve la posibilidad de ingresar al grupo para actuar-leer y posteriormente salir y ser un autor que puede escribir-describir lo que allí ocurre.

Las rivalidades del fútbol

En la competencia deportiva, el fútbol enfrenta a dos equipos, cada uno busca derrotar al otro y así conseguir la victoria. Los equipos de fútbol se caracterizan por un emblema que lo específica, colores que lo particularizan, un lugar de origen, una fecha de fundación y una historia construida, entre otros aspectos. Los equipos tienen sus respectivos hinchas, quienes deciden identificarse con esas peculiaridades, distinguiéndose unos de otros a partir de su afiliación pues esas características son apropiadas por ellos. Los hinchas apoyan a su equipo, renovando, conservando y fortaleciendo su compromiso ya que la lealtad dada implica acompañarlo, especialmente en el estadio. En los estadios de fútbol, sostiene Ferreyra (2001), se puede exhibir la afiliación a un equipo de fútbol y, además, mostrar la pertenencia a un territorio. Así, el hincha puede, de acuerdo con Czesli (2013), exhibir las prendas de vestir y los tatuajes de su equipo.

Los hinchas asumen esa competición como propia, dando origen a las rivalidades en el fútbol. Luego, las rivalidades se potencian al incluir la(s) pertenencia(s) territorial(es) y los logros deportivos hasta aspectos relacionados con lo pasional, lo histórico, lo sociocultural, lo político-económico e incluso, lo étnico y lo sexual. Los hinchas de Millonarios2 han constituido, particularmente una rivalidad con hinchas de Santa Fe3, Cali4, Junior5, América6 y Nacional7. En Colombia, las rivalidades futbolísticas pueden estar vinculadas con las distancias entre capital-provincia o las diferencias entre el centro-periferia, marcando la lejanía entre el interior y las regiones del país. Si bien las diferencias se hacen evidentes en los estadios, sólo se expresan verbalmente en las tribunas y en los alrededores del estadio, en barrios, calles y carreteras; los enfrentamientos físicos son protagonizados, particularmente por hinchas que integran las barras bravas.

En este aspecto, las rivalidades, señala Levatti (1998), son una construcción histórica, social y cultural pues los equipos de fútbol crean diferentes representaciones y producen, inevitablemente, frecuentes conflictos. Magazine et al. (2010) aseguran que se originan a partir de poderes políticos y económicos nacionales. Aragón (2011) afirma que se construyen a partir de factores territoriales, futbolísticos, pasionales y económicos. Orellana (2012) explica que son la expresión de las diferencias político-históricas, económico-sociales o culturales. Macías (2012) dice que son la manifestación de diferencias o confrontaciones históricas, étnicas, económicas, políticas y culturales. Delgado et al. (2012) apuntan que la rivalidad histórica y geográfica entre los equipos fue asumida por los integrantes de las barras. Chong et al. (2012) consideran que los aficionados son la expresión de la pasión y de la fidelidad, quienes expresan su rivalidad con los equipos de una región diferente, distinciones que son relacionadas con la economía y la geografía.

De acuerdo con lo dicho, la competencia del fútbol profesional colombiano comenzó en 1948 pero la constitución del público futbolístico inició su formación a principios del siglo XX, a partir de los primeros juegos realizados en el país. Los hinchas manifestaron expresiones de apoyo a su club y eventualmente, fueron reseñados comportamientos violentos entre seguidores rivales. Este tipo de conductas conservaron una regularidad hasta la década del ochenta ya que, en la década del noventa las barras bravas iniciaron su proceso de constitución en Bogotá, Cali, Medellín, Barranquilla, Manizales, Bucaramanga, Neiva, Pereira e Ibagué. Las barras bravas expusieron innovadoras formas de apoyo a los equipos de fútbol, mediante el uso de banderas, sombrillas, papel, humo de colores, pirotecnia, aplausos, saltos y canciones adaptadas al contexto del fútbol, manifestaciones que mostraron un ambiente festivo en las tribunas antes, durante y después de los encuentros futbolísticos.

Los enfrentamientos verbales, entre los hinchas que integran las barras bravas, radicalizaron las rivalidades mediante canciones insultantes, humillantes y amenazantes. Así, promovieron y participaron en enfrentamientos físicos, denominados al interior de esas agrupaciones como combate. En este sentido, el conflicto es un hecho social frecuente, según Silva (2008), establecido en la dinámica de la vida social. Cada conflicto se manifiesta como un enfrentamiento entre grupos, con distintos grados y alcances. Así, es fundamental identificar los grupos en disputa, su participación en el conflicto, su poder, sus características, sus intereses, sus valores, sus creencias y sus concepciones ya que cada uno, a partir de sus diferencias, pretende imponerse sobre el otro u otros.

El combate en la barra brava

En la década del noventa, en los enfrentamientos que involucraban a los hinchas que integraban las barras bravas se basaban en el uso del cuerpo: cabeza, brazos y piernas e incluso, en las confrontaciones utilizaban piedras, palos de madera o varillas. Las consecuencias de aquellos enfrentamientos eran lesiones, fracturas y heridas. Esas peleas se desarrollaban en el interior y en el exterior del estadio Nemesio Camacho “El Campín” de Bogotá pues los hinchas se combinaban sin distinción en las tribunas del estadio y después de concluido el partido, los miembros de los GOH se organizaban en pequeños grupos y buscaban a los rivales. No obstante, el crecimiento de las barras bravas en Bogotá fue rápido y excedido; a la par, hubo un relevo generacional y los nuevos hinchas hicieron uso de armas blancas y en algunas ocasiones, armas fuego, originando una lista de homicidios en el contexto del fútbol.

Este tipo de comportamientos pueden ser comprendidos como manifestaciones violentas, especialmente por aquellos que no son miembros de las barras bravas. Según lo dicho, la violencia se manifiesta en diferentes prácticas, en distintos tiempos, lugares y con diversos actores, detalla Hernández (2002), expresando las particularidades del entorno en donde surgió. Por lo tanto, es necesario entenderla en su contexto pues le otorga un sentido, una valoración y tiene características específicas. Aunque la violencia sólo puede entenderse desde la institucionalidad, al definir lo que es lícito y lo que no lo es. En este aspecto, la violencia es un fenómeno con diversas facetas y se encuentra sumergido en diferentes circunstancias históricas y sociales, advierten Ferrandiz et al. (2004), pues son numerosas las manifestaciones de violencia en distintos entornos culturales, se puede ejercer individual o colectivamente, es posible usar agresivamente la fuerza física y también, la fuerza verbal o simbólica contra un tercero u otros.

Entre las barras bravas, el uso de cabeza, brazos, piernas, piedras, palos de madera, varillas, armas blancas o de fuego se dirigen, particularmente contra hinchas que conforman GOH rivales. Las consecuencias de esos usos son lesiones, fracturas y asesinatos. En ocasiones, los enfrentamientos involucran a uniformados de la Policía Nacional, quienes responden de una forma aún más violenta, al usar gases lacrimógenos, bastones y escudos pues la policía tiene el permiso de ser más “violenta” que los “violentos” de las barras bravas. Estos comportamientos violentos son denominados como combate e inician en la tribuna en el momento en el que entonan cantos burlescos, insultantes, desafiantes y amenazantes. Posteriormente, se presentan enfrentamientos físicos en calles, barrios y carreteras. El combate entre las barras bravas pretende medir la fuerza de cada uno de los contendores, en una disputa simbólica y corporal. En otras palabras, es la manifestación del aguante entre los GOH. En ese sentido, el siguiente canto de Blue Rain ilustra lo señalado:

Verde8, verde compadre

La concha de tu madre9

Si tienes tanto huevo

Si tienes tanto aguante

Te esperamos afuera para hacer un combate

Para hacer un combate10

Las canciones dirigidas a los rivales pretenden retarlos pues los ofenden, los humillan y los amenazan en distintos aspectos como lo deportivo, lo territorial, lo pasional, lo histórico, lo sociocultural, lo político-económico e incluso, lo étnico y lo sexual. “La hostilidad entre estos grupos aumenta cuando ambos se consideran rivales ‘clásicos’. Esta hostilidad se manifiesta a nivel simbólico en los cánticos, pero también en la agresión física y el enfrentamiento directo” (Bundio, 2013, p. 110). A través de las canciones se promueve el combate, inicialmente es un intercambio de canciones de tribuna a tribuna. Posteriormente, con la invitación a la pelea y si el rival se presenta, le sigue el enfrentamiento físico. En ese sentido, advierte Gándara que “en el contenido de estos cantos priman la violencia, la intolerancia, el machismo, la omnipotencia” (Gándara 1999). En este sentido, Augusto11 me cuenta como se da el combate en la actualidad:

El combate tiene tres como finalidades digo yo, una por venganza, otra por territorialidad y otra por ir a buscar las banderas. La organización acá es mínima, hay veces es como circunstancial, simplemente están reunidos, están reunidos, llegan y se prenden12. Pero así que haya una inteligencia como lo había anteriormente, hace algunos años, eso se fue perdiendo. Es más, aquí el combate no se volvió a planear ni siquiera y siempre llegaban a emboscarnos y darnos en la geta13 y entonces tocaba correr o defenderse como podían porque los líderes pensaban en otras cosas menos en eso.

El combate implica demostrar la fuerza en los enfrentamientos físicos, buscando ratificar la superioridad sobre los otros; es el enfrentamiento verbal, en el intercambio de canciones desde las graderías, y es el enfrentamiento físico, utilizando puños, patadas y quizá recurrir a palos de madera, piedras e incluso, armas cortopunzantes o de fuego pues lo fundamental del combate es reducir al rival a su mínima expresión, conseguir que retroceda o corra y en ocasiones eliminarlo, es decir, provocar su muerte. Dicho de otra manera, participar en el combate es demostrar el aguante. La enemistad o el odio son asumidos por todos aquellos que conforman la barra brava ya que, al ingresar, el hincha asume las rivalidades. Las rivalidades que asumieron los GOH promovieron el encuentro y la unidad de los hinchas. “El conflicto con otros grupos contribuye a establecer y conservar la identidad del grupo propio, y mantiene sus fronteras con relación al mundo social que lo rodea.” (Coser, 1961, p. 41)

En Colombia fueron normalizados los combates entre hinchas que integran barras bravas rivales. Sin embargo, se ha convertido en habitual los enfrentamientos entre hinchas de un mismo club e incluso, riñas entre integrantes de la misma barra brava. Así, las disputas y las divisiones internas en Comandos Azules # 13 de Millonarios provocó el surgimiento de Blue Rain; en Frente Radical Verdiblanco salió Avalancha Verde Norte; de Frente Roji-Blanco Sur nació La Banda de los Kuervos; de Los Del Sur apareció Nación Verdolaga. Aunque el origen de Disturbio Rojo Bogotá y Barón Rojo Sur fueron independientes, en un principio mantenían una amistad, pero luego se distanciaron e iniciaron fuertes enfrentamientos. Las rivalidades se pueden clasificar, señala González (2012), en inmediatas (endógenas) y futboleras (exógenas). Las rivalidades endógenas son antagonismos entre barras del mismo equipo y con la policía. Las rivalidades exógenas son antagonismos con agrupaciones de distintos equipos y son el reflejo de distinciones sociales.

El aguante en la barra brava

El aguante se dice que es la capacidad de aguantar y aguantar es “sufrir cosas como trabajos, padecimientos, molestias, malos tratos, impulsos o deseos sin oponerse a ellos, reaccionar contra ellos, quejarse o sucumbir o ceder a ellos” (Moliner, 2006, p. 94). Entre los integrantes de las barras bravas de Colombia, Castro (2013) identificó dos comportamientos regulares. El primero es el apoyo constante al equipo por medio de saltos y canciones y el segundo, son los enfrentamientos (verbales y especialmente, físicos) con hinchas rivales. El carnaval y el combate son las denominaciones dadas por los hinchas a sus expresiones y su relación hacen el aguante. La demostración del aguante compromete al hincha a mantener su voz en alto y sus puños en frente, sin tener en cuenta las circunstancias, especialmente adversas. Unos hinchas consideran relevante lo festivo y para otros, el enfrentamiento es fundamental. No obstante, en este trabajo se han resaltado los comportamientos violentos (combate) entre los hinchas que integran las barras bravas.

El aguante es una noción y una práctica que fue adoptada y adaptada en las barras bravas de Colombia, a partir de las expresiones manifestadas por las GOH de Argentina. Según lo dicho, distintos investigadores de Argentina y Chile han realizado trabajos de campo etnográficos con el propósito de comprenderlo. Desde la perspectiva de Elbaum (1998), el aguante es una expresión espontánea, perspicaz y orgullosa que demuestra el valor y la hombría pues asume el riesgo y es capaz de soportar los golpes. La identidad al interior de las barras bravas manifiesta Abarca (2001), está relacionada con el ejercicio de la violencia y se le denomina aguante, una experiencia que implica no correr y tolerar lo que venga; es una masculinidad que requiere la presencia del hincha para enfrentar la adversidad. Así, el aguante concede reputación en el grupo y ubica al hincha, que lo exhibe, en una posición diferente. Por eso, es necesario buscar el enfrentamiento físico.

El aguante ordena las prácticas de las hinchadas y es una masculinidad agresiva, sostiene Alabarces (2012), vinculada al honor, que sólo puede manifestarse (individual y colectivamente) frente al otro en la violencia física y es expuesto con cicatrices en el cuerpo, testimonio de la participación en el combate, apoyadas en el relato del hincha. El prestigio se logra con la demostración del aguante, afirma Garriga (2007), a partir de la participación en acciones violentas o luchas corporales pues es una forma de honor, al exponer su presencia en los momentos necesarios. Por eso, manifiesta una diversidad de saberes, relacionados con el enfrentamiento físico y la resistencia al dolor; saberes que se ejercitan periódicamente. El aguante se vincula a los enfrentamientos corporales contra integrantes de una hinchada rival, enfatiza Moreira (2007), demostrando la fortaleza mental y la valentía; manifestación que permite conservar el honor, individual y grupal.

El aguante representa un modelo masculino, establece Gil (2007), caracterizado por la afirmación corporal, la agresividad, la valentía, el compañerismo, el fervor, la pasión y la fidelidad. Además, es un sentimiento y un principio moral, relacionado con el honor, manifestado en la capacidad de lucha pues son la expresión del amor propio. De la misma manera, declara el odio extremo al rival y simbólicamente le quitan sus atributos pasionales y masculinos. El aguante implica resistir las adversidades, indica Aragón (2007), sólo puede expresarse grupalmente y distingue a quienes lo manifiestan, desde la presencia en la gradería hasta la participación en los enfrentamientos físicos con otros semejantes y con la policía. Por tanto, es un valor físico y moral que hace frente a la adversidad, es una masculinidad agresiva que posiblemente puede salir de la legalidad. En este aspecto, Augusto me explica sobre las particularidades del aguante:

El aguante está relacionado con, la misma palabra lo dice, con aguantar. Entonces puede ser en varias circunstancias, puede ser aguantar al equipo, o sea, estar ahí, al frente, a pesar de los malos resultados, hasta los últimos momentos. También puede uno aguantar las banderas, aguantar en un combate, es como ese nivel de resistencia ante las dificultades ¿Sí? Entonces, va asociado al coraje de la barra, de ser parao14, en cuanto al combate, de aguantar en un combate o del amor, cuando uno aguanta al equipo, de la incondicionalidad.

El aguante implica alentar al equipo y también, resistir en las peleas. Por eso, en la voz y en los puños se posiciona y se manifiesta el combate y así, el aguante evidencia y materializa la rivalidad con barras bravas adversarias e incluso, entre hinchas del mismo equipo. Los gritos y los saltos se hacen sentir en la tribuna de los rivales a través de las provocaciones verbales que anuncian el combate. El aguante demanda conservar la voz en alto y los puños en frente, sin tener en cuenta las situaciones desfavorables que puedan surgir en cada encuentro futbolístico o en cada choque contra grupos rivales. De ese modo, el combate corrobora la valentía y la fuerza frente a los rivales. El aguante diferencia a unos de otros ya que la intervención en el combate engrandece al miembro de la barra brava. Por eso, empieza a ser reconocido y respetado por quienes no participan de dichas acciones, es decir, sirve para distinguir a los que participan y a los que no lo hacen porque el aguante reclama estar presente sin importar las circunstancias.

El aguante es caduco y es mutable. Por ese motivo, es necesario buscarlo y hacer lo necesario por conservarlo a través de la participación en los distintos enfrentamientos. De ese modo, permite defenderse por sí mismo, motivar a los otros a no abandonar el enfrentamiento y evitar que los propios sean atacados. Estos compromisos son motivados, especialmente por los líderes o referentes, aquellos que marcan la diferencia y se distinguen entre los integrantes de la barra brava. El aguante permite estar al frente ya que muestra un saber particular, el saber de la barra brava, es una experiencia que sólo puede darse con la presencia habitual y participativa. La noción y la práctica del aguante puede ser entendida por aquellos que no son parte de los GOH como comportamientos agresivos y violentos, conductas en las que puede participar la policía, entre otros personajes involucrados.

La violencia se puede interpretar desde diferentes definiciones, miradas o explicaciones. De ese modo, “para ellos, [hooligans] alcanzar el status de ‘hombres duros’, así como la ‘placentera emoción de la batalla’ que se genera durante los enfrentamientos, constituye uno de los intereses centrales de su vida” (Dunning, 2003, p. 175). En otras palabras, la violencia del fútbol constituye una “identidad masculina dura” pues “están construidas socialmente y dependiendo de un contexto, también están inextricablemente relacionadas con el grupo como una construcción significativa propiamente dicha. La reputación individual y colectiva y el estatus dependen principalmente de la capacidad del grupo” (Spaaij, 2008, p. 129). La violencia posee una variedad de intenciones, tiene distintas representaciones y le es otorgada una valoración diferente, asegura Riches (1988), pues depende del entorno en donde se origine, es un acto que provoca un daño físico y puede ser una represalia o una respuesta a una violencia realizada con anterioridad.

Algunas conclusiones

Las canciones expresan las rivalidades futbolísticas entre los hinchas, rivalidades que no son espontáneas ni accidentales pues son una construcción deportiva, territorial, pasional, histórica, sociocultural, político-económica e incluso, étnica y sexual. Los insultos, las humillaciones y las amenazas verbales, es decir, las expresiones de desprecio y ofensas se pueden transformar en enfrentamientos físicos o en combate. En el combate, los integrantes de la barra brava deben mostrar el manejo del cuerpo, ratificando su fuerza y su valentía, peleándose con sus rivales y demostrando su aguante. En los enfrentamientos físicos se ha incluido el uso de armas blancas y de fuego, con el propósito de eliminar al rival. Las nociones y las prácticas de combate y así de aguante, son comprendidas como conductas violentas, por aquellos que no integran los Grupos Organizados de Hinchas. Pero es necesario profundizar y comprender las causas y las consecuencias de las rivalidades internas en las barras bravas.

Ante los combates entre las barras bravas, las medidas tomadas por las autoridades colombianos se han limitado a la presencia masiva de la Policía Nacional. Esta propuesta logró alejar los enfrentamientos de los alrededores de los estadios, pero intensificaron las disputas en calles, barrios y carreteras, peleas que se han hecho más graves y más regulares, aumentando el índice de muertes de integrantes de los GOH. Otras iniciativas se han puesto en práctica como restringir la comercialización –en los alrededores de los estadios– de bebidas embriagantes; impedir el ingreso de menores de 14 años, negar el ingreso a los hinchas que han sido calificados como violentos y plantear la carnetización a los miembros de las barras bravas. También, se han implementado leyes o medidas sancionatorias, en medio de hechos trágicos o coyunturales, que buscan mostrar que el tema de la violencia del fútbol es una cuestión de primer orden en los asuntos de política pública. No obstante, no han tenido el alcance esperado.

Finalmente, la violencia en el contexto del fútbol tiene mínimas posibilidades de desaparecer de los escenarios deportivos pues los integrantes de las barras bravas ganan protagonismo; el Estado muestra su participación pacificadora, al instaurar una política pública contra la violencia del fútbol; la policía gana legitimidad al hacer presencia en la alteración del orden, aunque sea más “violenta” que los violentos que busca detener; los periodistas tienen un tema para ofrecer en sus respectivos medios, aunque sus comentarios sean más incendiarios que los canciones de las barras bravas y los investigadores sociales tenemos un fenómeno contemporáneo para analizar. Sin embargo, la existencia de la violencia del fútbol les permite a distintos actores legitimarse en sus entornos y, además, alimenta a un negocio mundial: el fútbol.

Conflicto de intereses

El autor declara no tener ningún conflicto de intereses.

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En este trabajo utilizo la noción de barras bravas para referirme a Grupos Organizados de Hinchas, quienes se dedican a animar a su club y, además, participan en enfrentamientos verbales y físicos. En Colombia no posee un contenido simbólico despectivo.

Este artículo es un producto del proyecto de investigación La violencia invisible en el fútbol colombiano y su relación con la escuela, respaldado por la Unidad de Desarrollo de la Ciencia e Investigación de la Facultad de Educación y la Vicerrectoría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Universidad Antonio Nariño.

Equipo de fútbol de Bogotá y ha logrado 15 títulos locales.

Equipo de fútbol de Bogotá y ha logrado 9 títulos locales.

Equipo de fútbol de Cali y ha logrado 9 títulos locales.

Equipo de fútbol de Barranquilla y ha logrado 7 títulos locales.

Equipo de fútbol de Cali y ha logrado 13 títulos locales.

Equipo de fútbol de Medellín y ha logrado 16 títulos locales.

Hace referencia a los seguidores de Nacional o Cali. Puede ser remplazado por rojo, dirigiendo la canción a los seguidores de Santa Fe o América.

Expresión ofensiva y grosera en Argentina, Chile, Perú y Uruguay.

Esta canción es interpretada cuando se ha concluido el partido y los rivales (rojos o verdes) están abandonando el estadio.

Actualmente tiene 36 años y fue integrante de Comandos Azules # 13 desde 1997 hasta 2007. En 2009 se integró a Blue Rain hasta 2016.

Se inicia el enfrentamiento físico o el combate.

Agresión física bastante fuerte, aunque se refiere al rostro, no es seleccionada ninguna parte del cuerpo.

Se refiere a mantenerse en el lugar de la pelea y ser capaz de responder a los ataques adversarios.

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